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Levántate y camina

Un reciente estudio de Tree-Hugger efectuado en 12000 familias provenientes de 10 países diferentes con hijos de entre 5 y 12 años reveló que más del 30 % de los niños pasa MENOS de media hora al día al aire libre. Esto es menos de cuanto está garantizado en USA y en varios países “civilizados “, a los presos, ya que por ley deben pasar al menos 2 horas al día fuera de las paredes domésticas.
Y si hacemos un pequeño balance de nuestra vida, tal vez, aunque no nos damos cuenta que, entre la casa y la oficina, nuestras horas diarias al aire no son tantas … También para hacer movimiento físico nos muchas veces preferimos un gimnasio en cambio de hacerlo en un parque o en bicicleta…
Además, mover el cuerpo al aire libre es uno de los mejores modos para mantenerse, no sólo sano y fuerte, sino para ser más inteligente.
Se sabe que el ejercicio físico favorece la producción de nuevas células cerebrales en un cerebro maduro. Pero este simple concepto, es más complejo de lo que pensamos, al menos así lo indica un estudio de la Universidad de Jyvaskyla, Finlandia (en colaboración con otros institutos). Los investigadores se propusieron verificar si correr largas distancias, el levantamiento de pesas y el “internal training”, método usado por muchas disciplinas deportivas que tiene momentos de intensa actividad aeróbica y momentos más livianos, producían los mismos resultados.
Han descubierto que en el campo de la generación de nuevas células cerebrales correr largas distancias es por mucha la vencedora, dejando al levantamiento de peso y al internal training muy detrás.
Otros investigadores han descubierto resultados similares: si bien la producción de células cerebrales se enlentece con la edad, un estudio con personas de 60 a 70 años ha revelado un aumento en el tamaño del cerebro después de 6 meses de actividad aeróbica, y ninguna variación en el grupo de control expuestos a ejercicios de estiramientos.
¡El aumento de las células cerebrales no es la única ventaja de correr en un bello bosque! Aunque sea una simple caminata en la naturaleza puede hacer maravillas en el tratamiento de la depresión, ya que aumenta la producción de importantes sustancias como la serotonina y la dopamina, hormonas cruciales para el humor. Según John Ratey, profesor de Psiquiatría en la escuela de medicina de la Universidad de Harvard, “el movimiento físico potencia los neurotransmisores del cerebro y favorece la atención, el humor y el relajar las tensiones.”
Y esto no es todo, una buena caminata puede ser de mucha ayuda para manejar situaciones de estrés. Según Christopher Bergland, colaborador de Psychology Today, “el cortisol, la hormona del estrés, es el enemigo número uno de la salud pública. Los científicos saben desde hace muchos años que elevados niveles de cortisol interfieren en la capacidad de aprender y en la memoria, bajando las defensas inmunitarias, la densidad ósea, haciendo aumentar de peso, alzando la presión, el colesterol y abren la calle a las disfunciones cardíacas…”. Bergland, aconseja al menos 20 a 30 minutos de actividad aeróbica diaria, mejor si es al abierto, para quemar el exceso de cortisol.
Y hablando siempre del cerebro, de las funciones cognitivas complejas como el pensamiento abstracto y la capacidad de memorizar, por ejemplo, los números de teléfono, mejoran gracias al ejercicio físico. En práctica, lo que mejora es la neuroplasticidad, che es la capacidad del cerebro de crecer en toda esta red de sangre y hormonas.
Este principio ha encontrado muchas aplicaciones en algunas escuelas estadounidenses que han incluido un programa de aprendizaje a través de la acción que se basa en la conexión del movimiento y el rendimiento escolar. ¡En otras palabras, los estudiantes hacen ejercicio durante las lecciones de matemáticas! (….)
Y después de esto no resta más que ir a dar una buena caminata en la naturaleza, en la playa, el campo, el parque o sobre un balcón. (…)

Artículo publicado por la revista Italiana, Osho Times, El arte de la meditación. Edición número 229, Junio 2016.